La Edad Escolar es el período comprendido para las niñas entre 6 y 12 años, y, para los varones entre 6 y 14 años.
Los padres, o los adultos a cargo de la alimentación de los niños, somos los responsables de alimentarlos racionalmente, desde la vida intrauterina, y, durante toda la época de crecimiento. Ellos no están capacitados ni intelectualmente, ni síquicamente, para saber como y con que deben alimentarse.
Los niños NO pueden elegir que comer porque, obviamente:
Ø no conocen la composición de los alimentos
Ø no saben a cerca de las funciones que estos cumplen en el organismo
Ø desconocen que existen enfermedades por carencia de los alimentos genuinos, ricos en nutrientes
Ø desconocen la malnutrición, la desnutrición oculta (carencias sutiles de minerales y vitaminas), etc.
Por lo tanto, los padres para elegir o indicar cuales son los alimentos que un chico debe comer, tendremos en cuenta:
1) el momento del día: evitar saltear comidas, respetar los horarios de las mismas, no dar de comer en los períodos interdigestivos (entre las comidas), no dar de comer “demás”.
2) las actividades que realiza: sedentario, mucha actividad física, deportista, etc.
3) el momento evolutivo que está cursando dentro de esta etapa: niño, prepuber, adolescente.
4) patologías a la que suelen ser propensos: resfríos, alergias, diarreas, estreñimiento, etc.
5) evitar usar el alimento como castigo-recompensa para prevenir futuros problemas como hábitos adictivos, sobrepeso, anorexia, etc.
Recomendamos:
¨ Aumentar el consumo de Proteínas de origen vegetal: frutas secas (nueces, almendras, avellanas, castañas), semillas (calabaza, girasol, lino, sésamo), cereales (arroz integral, avena, cebada, centeno, maíz, mijo, trigo; también: amaranto, quinoa, trigo sarraceno), legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, soja orgánica).
Disminuir el aporte de carnes rojas, pollo, fiambres, embutidos y chacinados (salchichas, chorizos, etc.), vísceras en general.
¨ Consumir Grasas esenciales: frutas secas, palta, aceitunas negras (lavadas para eliminar la sal agregada), semillas sin tostar, vegetales de color verde. Para condimentar utilizar aceite de oliva extra virgen o de girasol de 1° prensada en frío (artesanal).
Disminuir hasta eliminar de las comidas diarias, las grasas de mala calidad: frituras comerciales, fiambres, embutidos, carnes gordas, salsas comerciales (mayonesa, mostaza, kepchup, etc.). Eliminar también las grasas vegetales hidrogenadas (margarinas) por ser muy tóxicas.
¨ Aumentar el consumo de Hidratos de Carbono de absorción lenta, aportan energía duradera: abundantes frutas frescas, cereales integrales (o en forma de copos de cereales, granola, pan integral), vegetales de todo tipo. Ayudarlos a formar el hábito de comer frutas desecadas (pasas de uva, higos, dátiles y orejones de duraznos, damascos, ciruelas, manzanas, peras), frutas secas y semillas.
Si están acostumbrados a endulzar algunos alimentos, hacerlo con azúcar de caña integral: contiene fibra, minerales y vitaminas. A diferencia del azúcar blanco, previene las caries.
Disminuir hasta eliminar de la comida diaria los Hidratos de Carbono de absorción rápida: harina blanca, arroz blanco y azúcar blanca (“refinados”) y todas las preparaciones que los contengan: masitas, tortas, tartas, galletitas de todo tipo, alfajores (además contienen grasas vegetales hidrogenadas), golosinas de todo tipo y chocolates (además contienen grasa y estimulantes).
¨ Ofrecer agua de buenas fuentes. Si el niño consume abundantes frutas va a saciar su sed con el agua fisiológica de las frutas. Evitar el consumo de jugos para preparar en polvos y concentrados, evitar las gaseosas (1 vaso de bebida cola: tiene tanta cafeína como ½ taza de café).
Las gaseosas o bebidas analcohólicas contienen: -dióxido de carbono: gas acidificante, -azúcar blanca: calorías vacías: engordan sin alimentar, roban el calcio de huesos y dientes, -conservantes químicos artificiales: ácido cítrico y fosfórico, benzoato de sodio, sorbato de potasio: intoxican, -compuestos químicos secretos: crean dependencia a la bebida.
¨ Dar alimentos lo más naturales que se pueda, evitar los procesados industrialmente, porque para ser conservados necesitan aditivos químicos: colorantes, saborizantes, emulsionantes, conservantes, mejoradores de la textura, etc. (son todos xenobióticos: sustancias extrañas a nuestro organismo), que cuando se ingieren a diario y en las cantidades que los están consumiendo los chicos actualmente, se convierten en tóxicos que van deteriorando su sistema inmunológico.
¨ Incorporar levadura de cerveza en polvo, excelente suplemento nutricional que aporta numerosos nutrientes esenciales en esta etapa ayudando, además de otras funciones, a mejorar el rendimiento intelectual. Para habituarlos a su uso comenzar con una cucharadita tamaño té agregada a las preparaciones ya cocinadas (sopas, puré de vegetales, cereales), o a las que no necesitan cocción (ensaladas, jugos o licuados de frutas frescas, etc.).
¨ Procurar no agregar sal a la comida, no es necesario, los alimentos naturales ya la contienen, en la cantidad y la calidad que el organismo la necesita.
El uso excesivo de sal, ocasiona en el niño alteraciones similares a las que padecen los adultos: cálculos biliares, renales, aumento de la tensión arterial, etc.
¨ Enseñar a los chicos a masticar, les evitaremos: dolores de estómago, indigestión, gastritis, diarreas, estreñimiento, etc. Por eso: NO saltear esta 1° etapa de la digestión: “la masticación”. Enseñar a masticar cada bocado hasta convertirlo en ”papilla”. Con la masticación se vuelve al alimento “digerible”.
Además, masticar moviliza la sangre y la energía de los músculos de la masticación, de las encías, de las raíces de los dientes, lo que previene las caries.
¨ Aumentar el contacto con el sol, el aire limpio y la naturaleza, también son alimentos imprescindibles en esta edad por ser fuentes de minerales y vitaminas.
El aire puro, además es un medicamento: “purifica” la sangre en los pulmones, dando energía y alegría. Enseñar a los chicos a usar toda la capacidad respiratoria que poseemos.
El sol pone en funcionamiento la síntesis de vitamina D (previene el raquitismo), aumenta los glóbulos rojos de la sangre (previene la anemia). Enseñar a los chicos a exponerse al sol en los horarios convenientes (antes de las 11 hs. y después de las 16 hs.).
¨ No utilizar alimentos “ligh o diet” contienen nutra-sweet o aspartame, poderosos tóxicos, cancerígenos; no deben ser utilizados en la alimentación y con mayor razón, en la de un niño. Si hay sobrepeso, profesionales naturistas lo guiarán para adquirir buenos hábitos alimentarios y recuperar el peso armónico que le corresponde.
Para que el cuerpo, la mente y el alma obtengan el mayor beneficio posible de los alimentos naturales, deben ofrecerse e ir asociados con la alegría y la compañía. Una comida solitaria no es beneficiosa para el niño, tampoco el castigo o el premio a través de la comida.
A la hora de dar de comer a nuestros hijos debemos recordar siempre que:
En la infancia es cuando se forjan los buenos hábitos alimentarios.
ANA LÍA AGUADO
Nutricionista Naturista
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Alimentos integrales vs. Alimentos refinados
Los alimentos integrales ¿pueden mejorar la salud?
Los alimentos integrales son aquellos que se encuentran en su estado natural, “completos”, como las legumbres, los cereales integrales: arroz integral, pan integral, quinoa, mijo, avena, harinas integrales de los cereales (cebada, centeno, trigo, etc.), azúcar integral, semillas, frutas secas, frutas y verduras que conservan todas sus características nutricionales, las cuales equilibran el buen funcionamiento del organismo.
Al no sufrir procesos de refinamiento, el cereal integral mantiene todos sus nutrientes, vitaminas y minerales, y ayuda a mantener la alcalinidad del organismo: evita la acidez, un estado que favorece la aparición de muchas enfermedades, entre ellas la artrosis, dolores musculares o fibromialgia, etc.
Los granos enteros (cereales integrales) conservan el germen y el salvado que se encuentran en la parte exterior del grano, y son ricos en vitamina E, vitaminas del grupo B, que mejoran el metabolismo, y minerales como selenio, zinc, cobre, hierro, magnesio, calcio y fósforo. Además, aportan proteínas, hidratos de carbono complejos y fibras vegetales: contienen grasas poliinsaturadas que son excelentes antioxidantes naturales.
Como cuidan de nuestra de salud:
El mayor contenido en fibra de los alimentos integrales es beneficioso por diversas razones:
-mejora el tránsito intestinal y contribuye a prevenir y tratar el estreñimiento,
-ejerce un importante papel en la prevención del cáncer, en especial el de colon, ya que las partículas responsables del desarrollo de esta enfermedad (carcinógenos) son arrastradas junto con las heces, lo que disminuye su permanencia y tiempo de contacto con el revestimiento del intestino;
-la saciedad que produce el consumo de alimentos ricos en fibra evita la ingesta de otros alimentos más calóricos, un aspecto importante en las dietas de adelgazamiento y como medida preventiva frente a la obesidad;
-ayudan a reducir los niveles de colesterol y por tanto, el riesgo de enfermedades cardiacas.
-las personas con diabetes se benefician con el consumo de alimentos integrales, ya que éstos tienen un índice glucémico menor que el de los refinados, es decir, que tras su ingesta no se producen picos elevados de glucosa en la sangre y la demanda de insulina es menor;
-puede disminuir y equilibrar la presión sanguínea en los casos de hipertensión leve.
Precauciones:
Si
no se está habituado a comer alimentos integrales con frecuencia, conviene
aumentar su consumo poco a poco, para evitar molestias gastrointestinales.
En ciertas situaciones, el consumo de alimentos integrales está contraindicado:
es el caso de diarreas, brotes agudos de la enfermedad de Crohn o de la colitis
ulcerosa, o de otros procesos intestinales inflamatorios.
Los alimentos refinados (blancos) son aquellos que han sufrido procesos especiales para extender su conservación en el tiempo –duran más en la góndola de los supermercados-: generalmente tienen agregado de componentes artificiales. En este grupo se encuentran el azúcar blanco, pastas, pan, galletitas, masas de tartas, de pizzas y empanadas refinadas.
Tanto el salvado como el germen se eliminan durante los procesos de refinamiento de los granos quedando solamente el endospermo. Esto reduce aproximadamente el 80% del valor nutricional del grano ya que el salvado y el germen contienen la mayoría de los nutrientes. Además, el proceso de refinamiento trae más probabilidad de tener enfermedades degenerativas muy típicas de esta civilización como diabetes o alteraciones del metabolismo de los azúcares, enfermedades cardiovasculares, sobrepeso y obesidad, etc.
Aunque los alimentos integrales son muy beneficiosos para la salud, tampoco es recomendable ingerir cantidades excesivas, especialmente si están crudos: esto se debe a que la fibra, que generalmente se elimina durante la molienda, contiene unas sustancias llamadas fitatos. Los fitatos reducen la absorción y la utilización por parte del organismo de varios minerales tales como calcio, magnesio y zinc: por lo tanto los cereales y harinas no refinadas deben someterse a procesos de levado o cocción antes de comerlos.
Hoy en día hay una tendencia a consumir productos refinados enriquecidos. Estos, además de encarecer el producto, nunca aportarán el beneficio suplementario de la fibra y, tal vez, el de nutrientes presentes en la cáscara y todavía por descubrir.
Según últimos estudios, la sustitución de granos refinados por integrales en la alimentación habitual, puede reducir el riesgo de mortalidad para todas las causas.
Sustituir refinados por integrales es un “cambio simple” en la dieta. ¿Cómo se hace? Consiste simplemente en la sustitución de los cereales refinados (pan, arroz, pasta, cereales de desayuno, masa de pizza) por el mismo alimento pero integral.
Es cuestión de un cambio de hábito, entonces… ¿Por que no probar?
MARÍA MÜLLER
Licenciada en Nutrición