Alimentación Natural

Introducción
 

por la Dra.  Elba Albertinazzi
  Médica Clínica  -  Médica Homeópata

Consulte del mismo autor; Recetas Sanas, Naturales y Sabrosas
 

En el transcurso de los tiempos, y a medida que la civilización en manos de la tecnología moderna marchan hacia un aparente progreso en todos los ámbitos del mundo actual, no obstante omite la propia esencia del hombre: la Naturaleza misma.

La creciente elaboración de productos sintéticos, incluyendo los remedios alopáticos, hacen que el organismo humano tienda a ser impregnado de toxinas, que muchas veces, y dependiente de la vitalidad heredada de cada individuo pueda fácilmente expulsarlas. De esta manera, lamentablemente no se halla excluida la producción de alimentos, que aparentemente recomiendan como "sanas", no obstante incorporadas en ellos sustancias químicas sintéticas, incluyendo las vitaminas y minerales.
Los alimentos que actualmente se los denominan como "fortificadas" o con "alto poder nutricional", presentan agregantes que si bien son vitaminas y oligoelementos, no obstante sintéticos en muchos casos, y que la población ignora que toda sustancia sintética es una sustancia "muerta" en sí, y no propia de la Naturaleza, la cual nos da productos totalmente "vivos" por el solo hecho de provenir de lo natural.

Evidentemente la alimentación forma uno de los pilares fundamentales de las terapias naturales, y se podría decir que no hay ejercicio de la Medicina Naturista sin las recomendaciones dietéticas.
Pero no solamente estas prescripciones dietéticas son el dar al paciente los alimentos más adecuados para cada caso en particular, sino también es sumamente preponderante la búsqueda de las necesidades básicas nutricionales, de los nutrientes esenciales, cantidades y calidad de los alimentos, así como también formas de preparación, distintos tipos de dietas según el caso, la conservación, y las formas de cocción, etc. .
Y aquí hemos hecho hincapié en los nutrientes necesarios, puesto que si el "combustible" es de mala calidad, o se haya adulterado por los procesos industriales, el cuerpo no "marchará" como corresponde.
Hablamos entonces de nutrientes y no de calorías, ya que éstas son una simple suma matemática y no tiene en cuenta el aporte efectivo en nutrientes; esto es, la calidad de los alimentos que ingerimos. Esto es de suma importancia, dado que los alimentos que nos estamos refiriendo no son ni para bajar de peso, ni para subir de peso, sino para mantenernos sanos y de esta manera mejorar los síntomas tan molestos que pueden presentarse a lo largo de la vida.
Frente a lo antedicho se preguntarán entonces cómo encarar un paciente obeso...., pues simplemente hacer cambiar la conducta alimentaria de éste, con las debidas proporciones calóricas que requiere según su actividad física evitando dar esos alimentos "artificiales" que tan en boga de hallan en los comercios con el objeto de bajar de peso.

Pese a la redundancia, el alimento debe alimentarnos, y aunque parezca una paradoja, no siempre lo hace; la incorporación de sustancias químicas en forma de conservantes, saborizantes, odorizantes, colorantes, emulsionantes, en los alimentos que adquirimos, no sólo no nos sirven como nutrientes, sino que muchas veces dificultan la absorción de vitaminas o minerales que sí son útiles al organismo.
Por otro lado, la refinación de los cereales y los aceites provocan la desaparición de los elementos indispensables para su mismo metabolismo, y son los que están contenidos en la cáscara de los alimentos enteros, obligando a los molinos a reponerlo, casi siempre como ingredientes químicos, no naturales, mal aprovechados por el organismo humano, que todavía no está adaptado a su consumo.

Pese a todo lo antedicho, muchos individuos nos preguntarán: "hay comidas que no tolero...", o "...doctor: si como eso me hincho y muchas veces me trae cólicos"..., así como también la famosa pregunta: "....¿y cómo hago?...Cuando me dió esa dieta me agarró una importante diarrea....". Todo tiene su respuesta. La aparición de estos síntomas son muy lógicas, dado que son formas que la naturaleza misma del organismo tiene para defenderse o depurar lo que no nos sirve y que está impregnado o adherido dentro de nuestro organismo. Es más: muchas veces la diarrea no es mala frente a una dieta prescripta en las terapias naturales, al contrario, es un proceso que normalmente es denominada de "desincrustación" o "detoxificación", es decir que está depurando; limpiando el intestino de las sustancias tóxicas que están "pegadas" - por decirlo de alguna manera - en las paredes internas del mismo. Si no ocurriese dicha depuración (diarrea), esas toxinas o cuerpos indeseables y desechables se introducirían progresivamente y en forma insinuosa, provocando de esta manera, una "intoxicación" dentro del organismo. Este punto es otro tema fundamental de por qué el comer en forma sana, ya que se ha visto mediante estudios realizados que la alimentación adecuada puede - y de hecho lo es- para evitar el desencadenamiento de enfermedades graves tales como cáncer, alergias, enfermedades autoinmunes, etc. .

Por lo tanto, uno de nuestros objetivos dentro de nuestra Asociación es tratar de cambiar a los pacientes el hábito alimenticio, enseñarle poco a poco incorporar dentro de su dieta alimentos que realmente nutran, sin apuro; sin obligarlos a cambiar de un día para el otro, pero sí el dar en cada consulta pautas dietéticas para una buena nutrición natural, y que es sin lugar a dudas una ayuda muy importante como coadyuvante de las otras terapias naturales y/o biológicas.

Entonces para concluir en vez de decir "mente sana en cuerpo sano" , nosotros agregaríamos hoy por hoy una nueva frase: "MENTE SANA EN CUERPO SANO, EN MESA SANA".

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por qué decimos no a los edulcorantes?

Desde la Medicina Naturista tratamos de evitar la incorporación de  sustancias químicas a los alimentos:  los edulcorantes no sólo son de origen químico ,-todos ellos, aún los últimos en aparecer en el mercado- sino que, además, favorecen el aumento de peso y el depósito de grasa en el tejido adiposo

Por qué sucede esto, a pesar de no tener calorías?

El problema es metabólico: los edulcorantes "engañan" al sistema metabólico: al pasar por la boca, estimulan las papilas linguales que están entrenadas para sentir el sabor dulce: ellas informan de ese sabor al hipotálamo, una región situada debajo del cerebro y que asocia atávicamente el DULCE con ENERGÍA, desde la época del hombre de la edad de piedra… hasta la producción química del primer edulcorante, la sacarina ( año 1878).

A partir de ese año, y cada vez con más frecuencia, se utilizan estos “engañadores” para poder ofrecer alimentos y bebidas que son dañinos para la salud.

Qué sucede en forma natural?

Cuando tenemos apetito es porque desciende la glucosa en el organismo (hipoglucemia): la glucosa es la fuente de energía de las células, sobre todo del sistema nervioso,  y se encuentra en los almidones (harinas) y en el azúcar: el hipotálamo asocia el edulcorante (de sabor dulce) con la “información” que tenía "AZÚCAR=GLUCOSA= ENERGÍA… pero el edulcorante no proporciona glucosa, por lo tanto hay que buscarla porque el cerebro la necesita: la persona come más alimentos con edulcorante, pero no obtiene la glucosa (ENERGÍA), por lo tanto sigue comiendo… y engorda.

Sobre esta hipótesis se basó el trabajo de la Lic.Susan Swithers, realizado en el año 2008, cuyo título sorprendente es  “Los edulcorantes favorecen más la obesidad que el azúcar”.

Este es un resumen del trabajo que puede consultarse en la revista  Behavioral Neuroscience  2008, Vol. 122, No. 1, 161–173 con el título A Role for Sweet Taste: Calorie Predictive Relations in Energy Regulation by Rats.         

Según el estudio de las Lics. en Psicología Susan Swithers y Terry Davidson de la Universidad de Purdue, Indiana, la gente que usa edulcorantes artificiales puede estar en mayor riesgo de obesidad que los que usan azúcar normal.

El trabajo siguió la evolución de roedores alimentados con yogures endulzados con sacarina, los que consumieron más calorías y aumentaron más su tejido adiposo en comparación con los que comieron el mismo producto con glucosa.

Señalan que el hallazgo iría en contra de las recomendaciones que se hacen desde hace mucho tiempo de "usar endulzantes de bajas calorías o sin ellas como forma de controlar el peso".

La hipótesis de este fenómeno paradójico es que ante un sabor dulce, el organismo se predispone a incorporar muchas calorías. Pero al faltar éstas, el cuerpo se confunde y le resulta más difícil regular los alimentos consumidos. Las ratas bajo investigación, de hecho tendieron a ingerir más calorías cuando recibieron una dieta con sacarina.

Los investigadores advierten finalmente que, a pesar de que en los experimentos se usó sacarina, otros edulcorantes artificiales utilizados en la actualidad tendrían efectos similares. -----------------------

Por lo  tanto, y de  acuerdo a  estas  conclusiones, que también coinciden con nuestra experiencia, es  mejor  consumir azúcar antes  que   incorporar  edulcorantes químicos: endulzar con  discreción, usando 1 cucharadita  tamaño  té en 1 taza de alguna infusión es preferible,si al mismo tiempo no abusamos de los postres, masas, galletitas dulces, facturas, etc. ...

Dentro de los azúcares son de elección aquellos que son naturales: orgánicos, completos (con las fibras), miel, o utilizar las hojas de la Stevia rebaudianna o cahá (yerba dulce) en guaraní, que daba sabor dulce a la yerba mate. 

En el caso de los postres pueden usarse las frutas desecadas, remojadas en agua: pasas sin semillas, damascos ciruelas, manzanas o peras secas o naturales: estas frutas se dejan en remojo para que se ablanden, se procesan y se incorporan a tortas o budines, flanes, galletitas…

Atención!! La industria ha "inventado" otro químico, tan nocivo como el edulcorante: es el Jarabe de Maíz de Alta Fructosa, que se abrevia como JMAF, y se encuentra en alimentos dulces y salados, y en los productos bajos en calorías, light, 0%, etc., incluso en los aconsejados para diabéticos: el abuso del JMAF puede producir el llamado "hígado graso", un tipo de insuficiencia hepática que puede llevar a una enfermedad hepática grave, porque aumenta el depósito de grasa, no sólo en el tejido adiposo, sino en el hepatocito, la célula propia del hígado, cuya lesión puede provocar insuficiencia en ese órgano.

Para poder disfrutar de una “buena salud” es importante evitar todos aquellos alimentos modificados por la industria e incorporar en su lugar los que son naturales: cereales y azúcares no refinados, proteínas (legumbres) y grasas (aceites de origen vegetal), aumentar la proporción de vegetales y frutas en la alimentación diaria.

Dra. Elba Albertinazzi

Consulte del mismo autor; Recetas Sanas, Naturales y Sabrosas