DEJAR DE FUMAR? ….. ¡UD.PUEDE!

 El hábito del cigarrillo produce en nuestro organismo diversos síntomas que van desde una alteración de la función  respiratoria con tos, aumento de la mucosidad, disnea (falta de aire al realizar un esfuerzo); complicaciones cardiovasculares como espasmos arteriales a nivel de las coronarias y de las arterias del sistema nervioso; síntomas digestivos: gastritis, sensación de gusto ¨feo¨ por la mañana; alteración de los sentidos del gusto y el olfato; sequedad y avejentamiento de la piel del cuerpo y sobretodo de la cara en las mujeres: es decir, hay una serie de transtornos quizás considerados menores que son imputables a este hábito.

Pero además, y en aquellas personas que tienen antecedentes inmunológicos, el alquitrán presente en los cigarrillos provoca cáncer de pulmón, el calor y el humo tan caliente de los fumadores de pipa puede producir cáncer de labio, lengua y laringe: enfermedades graves, que requieren tratamientos agresivos para poder remediarlas.

Sin embargo, y a pesar de conocer estos datos hay muchas personas a las que les resulta difícil dejar de fumar.

Cómo podemos ganar esta batalla? Hay una verdad de Perogrullo: a un hábito se le gana con otro hábito: tratemos de cambiar un mal hábito por un hábito bueno.

Sabemos que los componentes del tabaco y el cigarrillo penetran en el organismo y lo invaden, afectando todos los órganos: muchas veces los tratamientos específicos para dejar de fumar se dirigen a un solo punto, dejar de fumar.

Y no tienen en cuenta el desequilibrio que se ha producido en el resto del organismo: por eso es que les proponemos un tratamiento INTEGRAL, como siempre lo hacemos desde la medicina natural, tomando en cuenta todos los aspectos.

En primer lugar, desde la alimentación, estrechamente relacionada con el cigarrillo: disminuir las comidas muy condimentadas, vinagre, mostaza, pimienta, … y por supuesto evitar el alcohol en los primeros tiempos.

En cuando al café….. ya sabemos de la estrecha relación que tiene con el cigarrillo: evitarlo totalmente.

Para contrarrestar este efecto estimulante podemos recurrir a condimentos suaves como el orégano, albahaca, tomillo, ajo y cebolla; y también a las hierbas en forma de tisanas: manzanilla, melisa y pasiflora tomadas en cualquier momento del día, pero sobretodo después de las comidas, cuando es más fuerte el deseo de fumar.

Aumentar la cantidad de agua y de jugos naturales de fruta nos ayuda a desintoxicar el organismo y aportan minerales y vitaminas antioxidantes.

Como suplementos es aconsejable usar levadura de cerveza desecada (2 cucharadas por día) y vitamina C (ácido ascórbico) en dosis de 500 mg 4 veces por día con cada comida.

La homeopatía, como medicina integradora que es, ayuda a equilibrar tanto la mente como el cuerpo y suprime muchos de los efectos indeseables de la abstinencia.

La acupuntura, la auriculoterapia y el shiatzu utilizan los puntos de los meridianos chinos para sedar la irritabilidad, disminuir la ansiedad y tranquilizar el sistema nervioso.

Las distintas terapias florales (de Bach, California, Bush) actúan sobre el carácter y el pensamiento, relajando y protegiendo al organismo.

Mediante la aplicación de una o más de estas técnicas naturales se nos facilita ese arduo trabajo de dejar el cigarrillo y por supuesto, conseguiremos una mejor calidad de vida.